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jueves, 14 de junio de 2018

Microcuentos




Vampirismo


Cuando el sol la tocó a través del ventanal, le ardió la piel. Despertó así, en una casa desconocida y con dos gotas de sangre en el cuello. 




Licantropía



El bosque, la luna, te acercas.
                                                      Aúllas.
                                                                   Un beso, el silencio. ¿No confías en mí?


martes, 7 de junio de 2016

Bajo la Lluvia

Había una vez, en el reino de los sueños, una joven encerrada en una misma pesadilla. No sabría decirles cuanto tiempo llevaba allí, puesto que en aquel reino no existe unidad de medida para tal; los sueños carecen de inicio o fin, se repiten en espirales. Y en esta, eternamente era de noche y eternamente llovía. La joven, de inocente apariencia, cargaba consigo un paraguas y paseaba sola, encontrándose ocasionalmente con criaturas del reino.

Hadas mortíferas solían ofrecerle regalos de su cultivo de flores para que adornara su cabello castaño. Todo aquello que crecía en el bosque, crecía muerto, por ende las flores siempre estaban marchitas. Cuando jugaba al escondite, lo hacía con su sombra; si tocaba a un duende, lo transformaba en piedra. Todos los árboles, secos, no le propiciaban ningún refugio para la lluvia; y era fácil perderse entre los senderos, todos se veían iguales, porque todos eran lo mismo.

De vez en cuando el silencio se rompía por horribles cantos provenientes de las arpías que custodiaban el cielo y moribundas aves en sus nidos. Un día, la joven halló a una de estas criaturas tendida sobre la hierba, cuando la vio sintió sincera compasión y el ave, agradecida, le cantó un poco. La joven, convencida de que si aún cantaba, podría volar, la arrojó al aire y le pidió que la llevara consigo. El ave la tomó de los brazos y con increíble fuerza la levantó del suelo. Ella soltó su paraguas.

La joven cayó asustada tras oír un terrible bramido atrás de ella. Se había alzado una luna roja y la lluvia ahora la empapaba. La figura de un caminante deforme estaba frente a sus pies. Con los ojos enardecidos hacia la pequeña que intentó escapar, aquel demonio sin cuerpo o forma tiró de unos hilos invisibles y la colocó a su altura. Sin posibilidad alguna de despegársele, ella danzó con él durante media espiral.

Tras un forzado baile para la diversión del demonio, la arrojó al barro, junto a su paraguas, dejándola inconsciente. ¡Oh, pequeña, pobre de mí!, llevo tanto viendo a esta historia repetirse y tú sigues siendo incapaz de volar fuera del bosque. La espiral del sueño se encoje y se extiende pero le es fiel a su narración. Despertarás con miedo, con la lluvia escurriendo de tu rostro, encontrándote ahí, en el siempre.



La joven, tras dormir sin sueño alguno, despertó empapada, abrió el paraguas y siguió caminando bajo la lluvia.


jueves, 14 de mayo de 2015

Alejandro

Desde el primer día en que te conocí supe que iba a quererte. Te deseé ver retorciéndote cual gusano y poniéndote de rodillas tras yo decir "siéntate, perro". Te sonreí y te hice la plática. Creo que te gusté, me mirabas mucho y yo no podía sostener mis ojos en los tuyos; imaginaba cosas. Sabía que conmigo descubrirías que eres multiorgásmico y que a la larga ya no podrías zafarte de mi mente; tendrías ahí, presente en la sopa, en el tendedero con ropa seca, en el mosquito tortuoso del verano y la levadura del pan, a mí, con los labios rojos y húmedos de deseo, y esa expresión que vas a alucinar en tus amantes por el resto de tu vida. Serías mío y nada más que mío por el tiempo que yo quisiera y para lo que yo quisiera hacerte.   

Te soñé todas las noches durante dos meses enteros. Fuimos un amor libre en hamacas bajo atardeceres, nadamos desnudos en una cascada; fuimos un tibio beso en el sillón de mi sala y después risas en la cocina; fuimos una caminata nocturna por calles desoladas y con gruesas gotas cayendo del cielo; un débil día soleado de otoño con las hojas amarillas debajo de nuestros pies; un par de locos hablando de otras dimensiones rozando la yema de nuestros dedos como queriendo traspasarnos al igual que en cientos de ocasiones traspasamos las paredes. No tenía ni una mísera ilusión contigo pero yacían emanantes y vaporosas todas estas hermosas aventuras.

Sin tú hacer nada, ni pretender nada, ni planear nada o poner el más mínimo esfuerzo; me enamoré de ti. Tras dos meses había perecido, yacía derrotada en mi sofá; ni cerrando los ojos estaba cuerda. Estaba, estoy, jodidamente enamorada. Recalco, no locamente enamorada porque el amor a mí no me enloquece, me jode por completo. Y ya te quiero, te quiero tanto y de tantas formas y para tantas cosas. Coño, en la oscuridad de mis impulsos te me apeteces de esclavo, te uso para mi placer sin que ni siquiera te des cuenta, estimulándome con tu charla inteligente preámbulo a la cama, mi cama, donde yo mando, tú obedeces. Veo tus manos e imagino la calidez de tu sangre y nunca había visto ojos como los tuyos, tan llenos de fuego, todo tú eres fuego. Y yo tan agua, soy una gotera audible en el silencio y la soledad de la noche; pero si te veo, ¡Oh!, tan sólo con verte dentro mío ya hay una tormenta.

Reprimí mis impulsos y mis ideas en cada ocasión que coincidimos, el escalofrío belicoso tan propio de mí ya me iba comiendo los sesos, el corazón y cada uno de los órganos. Eres buena persona, Alejandro, pero sucede que en el fondo yo no lo soy, siempre he sido cruel, y si no tuviera sentimientos por ti ya lo hubieras constatado. Ruego, de verdad, por que cuando lo descubras no te alejes. Mejor no lo descubras, Alejandro, y quédate conmigo. A pesar de mis enormes ansias por poseerte, me aferré a aquel sueño del amor libre, la cascada y los atardeceres. Y me prometí a mí misma que no haría absolutamente nada para llamar tu atención, que tejería la telaraña y ya tu te acercarías por voluntad propia. 

Y así pasé dos meses más, alimentándome de tus migajas, llorando de frustración y trazando doscientos cincuenta planes para hechizarte, manipularte y que fueras tú al que se le salieran las lágrimas sin tu previo consentimiento. Esta lucha sobre herirte o no herirte me estaba matando, mi cabeza me estaba haciendo trizas porque mi naturaleza me exige pensar sobre cada detalle en todo momento y medir cada uno de tus gestos y expresiones corporales, calcular la medida exacta de lo que te gusta y lo que no e irme maquillando con ello como lo haría cualquier lobo sobre la estepa. Sin embargo, todo quedó allí en el retazo de mi mente, y seguí esperando con total cautela a que te enamoraras de mí, mostrándome cómo soy. Me estabas matando, Alejandro, y con lo mucho que me gusta la muerte, necesitaba que los hicieras despacio, lentamente, beso a beso. Y así fue como nos besamos la primera vez, como dos niños recogiendo flores en un campo abierto. Encendiste una luz en mí que no sabía que existiera; eres fuego.

Fue entonces cuando empecé a amar cosas que no sabía que era capaz de amar, y recitaba todo el tiempo como si fuera de mi autoría, como si estuviera atorado en mi esófago junto a las despiadadas y asesinas mariposas, como si no lo hubiera leído antes en algún lugar y me hubiera sabido en otro momento asquerosamente dulce, estos versos:

"Amo las cosas que se pueden entrelazar,

tus manos,
tus cabellos,
tus dedos,
tus piernas,
tu lengua,
tu vida, la mía..."

Descubriste cómo me gusta besar, con desesperación. Y de verdad creí que iba a ser posible, que esa pequeña vela encendida desde tu llegada me iba a inundar con una sensación tranquila, como feliz, nunca antes me había sentido feliz, pensé que era un invento de la literatura intrascendente o la mala filosofía, pero ahí estaba, esa aura suave alrededor de mi cuerpo cada fin de semana en el que te tenía. Tener, aborrecí la idea de tenerte, quería vivirte, así, libre, salvaje, lleno de ti, sin privaciones ni límites. Pero el ser humano no está hecho para la libertad.


Cuando una persona no sabe a que atenerse, teme; la supervivencia nos ha hecho requerir algo de que sujetarnos, de lo contrario el pánico entra en acción. Somos criaturas débiles. Y tú, miserable, nunca diste ni un carajo por mí. Mi telaraña se quedó ahí, medio descocida, desgastada por el olvido, se contaminó nuestra cascada y el cielo al atardecer y mi sueño puro se trastornó en el más doloroso de los insomnios. La oscuridad regresó y con ella la ansiedad, las imágenes de ti suplicante ante mi puerta. Perdóname, Alejandro, pero yo enfermo, muero y mato por amor.  Perdóname por lo que estoy a punto de hacerte porque anhelo con toda la fuerza de mi alma deshacerte. Es tu culpa, Alejandro, lastimarme es como abrir las puertas del infierno. 


De antemano siento decirte que vas a sufrir mucho, no por ahora porque yo no lo quiero, pero en tu cuello ya va la soga que me pertenece, una correa y un dije con tu nombre; con el tiempo va a gustarte que te trate como animal. Esa parte de mí, sombría y grotesca, me ataca con susurros, sensaciones punzo cortantes en mi esqueleto, quiero aventármele a tu yugular, fornicar contigo ruidosamente; sin embargo te sonrío espontánea y coqueta, para  darte después un muy largo beso en la boca, en mis ojos no hay pizca de ternura, ¿por qué tenías que recordarme, Alejandro, que dentro mío no cabe la luz?


Voy a dártelo todo, absolutamente todo lo que me pidas,  me tienes a tu disposición. Pero un día, sin decirte nada y sin previo aviso te lo arrebataré. Soy un monstruo, Alejandro, pero sé querer, a ti te quiero, te quiero arrastrándote detrás mío y yo no volveré hacia atrás y tú me seguirás soñando en tus desvaríos y contemplándome en la oscuridad de tu cuarto, en el humo de tu cigarrillo, en el agua de tu ducha, la sal de tus alimentos, la sequía de tu garganta, la zozobra de tus amaneceres. Perdóname por lo que voy a hacerte, mis intenciones no eran que termináramos así, muriendo juntos, pero tu indiferencia es insoportable y se me fueron acabando las armas para luchar contra mi ansiedad, tu poco cariño no pudo contrarrestar el odio con el que vine al mundo, las ganas de verlo todo caer frente a mis ojos y la enorme ambición de poder, poder para destruir, poder para hacer lo que me dé la gana. 

    
Perdóname, pero esta es la única forma en la que sé querer. No conozco más, no me enseñaste más, no hay nada mío que no se haya podrido aún. Me duele verte así, sonriéndome, ignorante del daño que me ocasionas, no sabes nada del veneno bajo mi piel, sigues aquí, abrazándome fuertemente, besándome las clavículas, sin la más pequeña intuición de que seré la espina que atormentará de por vida a tu pensamiento. Ay, Alejandro, si tan sólo me hubieras dicho lo que más quería escuchar, nada de esto pasaría. Perdóname, sé que no lo haces adrede, eres una buena persona, pero en el fondo, yo no lo soy.     


martes, 7 de abril de 2015

Vampire Knight


Vampire Knight





Vampire Knight, de Matsuri Hino, es una historia de amor de vampiros que se sitúa principalmente entre las paredes de una grande y acorazada academia en donde humanos y vampiros coexisten sin que los primeros sepan de la naturaleza de los segundos. 

Príncipes vampiros y nobles de notable belleza, el mejor camuflaje para su asesino instinto; humanos cazadores de vampiros con armas legendarias; miserables ex-humanos, ahora sirvientes sin voluntad cuyo único motor es la sangre; y humanos, comunes y corrientes, que nunca, pero ¡Nunca! deben mirar a los ojos de un vampiro, porque de unos ojos así, no es posible salvarse.

Esta es una recopilación de las que a mi parecer son las mejores citas del manga a partir del capítulo 56. Recomiendo ampliamente tanto el manga como el anime (que tiene el soundtrack más triste que he escuchado), espero que con esto terminen de convencerse:  


"Eres como un renacuajo tropezando por el mundo, lleno de incertidumbre." Aidou Cap. 56 pag. 16


"No puedo recordar..." Zero Cap. 59 pag.13 


"Contradicción, y desesperación son los dos elementos con los que estás hecho y serás eternamente de esa manera." Rido. Cap.60 pag.7


"Deja de decir esas palabras vacías, joven vampiresa, nadie puede ser el remplazo de otra persona, por eso es que las despedidas siempre son difíciles." Kaname Cap.64 pag.24

Kaname

"Después de ver esos acontecimientos desagradables, se debe contemplar la belleza de la naturaleza." Kaname Cap.65 pag.28



"No importa que tan hermosa haya sido la rosa, lo primero que quería ver era tu rostro." Yuki Cap.65 pag.30


"Él siempre será una persona que abraza a la debilidad." Yuki Cap.65  pag.32    


"Yuki: -¿Cómo has estado? 

Yori: ¿No es obvio que he estado muy sola sin ti?"  Cap 73 pag.7

"Luces como si estuvieras derrotado en el amor... tu amas a esa persona, ¿verdad?" Yuki Cap.73 pag.23


"Una parte de mi corazón está ligada a otro lugar." Yuki Cap.73 pag.28


"Si tengo que dejarte ir preferiría matarte con mis propias manos, o de otro modo, por favor mátame tú misma." Kaname Cap.73 pag.29


"¿Qué tal si rompo algo... y no puedo reunir las piezas de nuevo? Yuki Cap.73 pag.36




Kaname, Yuki y Zero


"¿Por qué nunca podemos seguir adelante sin herirnos el uno al otro?" Yuki Cap.73 pag.41


"El que te hayas convertido en alguien obediente es un poco preocupante." Kaien cap 74 pag20


"Ya no tengo los medios para mantenerla a mi lado, por lo tanto, estoy agradecido de que la mantengas alejada de mí." Kaname Cap.74 pag.31


"Obtuviste una flor que sólo florecerá por ti, pero llegará un día en que esa flor termine devorada y marchita." Rido Cap.76 Pag.25


"No eres más que la encarnación de las partes más sucias de mí mismo." Kaname Cap.76 pag.25


"Cada célula de su cuerpo... su completa existencia, ¡No es nada sino inmundicia!" Zero Cap.78 pag.38


"Sólo puedo tomar lo que dijo como una confesión de amor... y tomar eso como una declaración de celos. Todo lo que he escuchado no es más que una retorcida manera de expresar amor." Takuma Cap.80 Pag.17


"Eres como una polilla en vuelo y yo la luz que te atrae hacia mí." Sara Shirabuki Cap.80 pag.20


"Me molesta... que incluso en esta circunstancia, los latidos sigan siendo tan firmes." Yuki Cap.81 pag.13


"Date por vencida conmigo, haz como si yo estuviera loco." Kaname Cap.81 pag.21

Yuki y Kaname

"Nosotros siempre hemos estado dentro de este oscuro bosque, buscando una salida, tú te alejas más y más de mí, no creo que vuelvas a acariciar mi cabello otra vez. (...)Y aunque las cosas sean así, aún creo que podremos salir de este oscuro bosque, y los rayos de sol que pasan a través de las hojas de los árboles brindarán calidez a ese cuerpo congelado, y entonces..." Yuki Cap.83


"No creo que planees rondar en un oscuro, profundo y frío bosque hasta que te mueras, ¿o sí?" Cross Kaien. Cap. 86 pag.21


"Hace once años en aquella montaña nevada, desde el primer momento en que abrí los ojos, comenzaste a mentir," Yuki Cap. 89 pag. 30


-¿Por qué dejaste de vivir a mi lado?-

-Porque la forma en que te amo no te permite sonreír desde el fondo de tu corazón."
"Yuki y Kaname. Cap. 89 pag.35

"Siempre ha parecido que él no tiene permitido existir a menos que su existencia sea para beneficio de alguien más." Yuki Cap.90 pag.2


"Regresa al mundo lleno de luz, Yuuki. Aunque me olvides yo te seguiré recordando, es más apropiado para ti estar bajo la luz del sol." Kaname Cap.91 pag.21


"Para este cadaver andante en el que me he convertido, fuiste la llama de la vida, la luz en mi corazón, que me dio la alegría de ser necesario nuevamente." Kaname Cap.92 pag.28 


"No puedo imaginar un mundo donde no pueda volver a oír tu voz." Yuki. Cap.94 pag.17


"Di que caminarás a mi lado. Aunque décadas pasen, dilo, antes de que me convierta en polvo, producto de mi inanición." Zero Cap.94 pag.38



miércoles, 26 de febrero de 2014

Victor

Este es mi primer post del reto literario (click aquí para saber de qué estoy hablando)  y tuve que escribirlo inspirándome en la pieza musical de Danny Elfman "Victor´s Piano Solo" de la película The Corpse Bride. Espero haberlo logrado.

También dejo aquí el blog de Paulina, quien creo que ha escrito algo especialmente interesante (aunque no lo he leído): Belle Mot y sé que les va a gustar.


Espero que sigan disfrutando de nuestro sufrimiento. El próximo post se publicará el miércoles 5 de marzo. 


(P.D el relato debe leerse con la música de fondo.)




  



Victor




Con el tapiz desgajado de su habitación azul, se pasea desnuda, de lado a lado, entre sombra y sombra del doloroso recuerdo, con el cabello suelto hasta los pies. De entre todas las cosas eligió el cerdamen cuyo mango es de plata y su collar de perlas, para cepillar su melena salpicada de sal de mar, de maldiciones. Con la costa en la ventana y el susurrante viento despeinando las cortinas púrpuras, con las hojas de los diarios teñidas con la tinta de la letra de su amor, Victor, su gran amor; se pasea desnuda, con su penumbra bajo los rayos quemantes del sol y acaricia la muerte de las flores de junio sobre su mesa de noche, junto al vestido de novia, empapado de llanto, salino como el mar, salino como sus pesadillas.

Se retuerce en la silla, se le agrieta la piel. Cierra los ojos para regresar las mariposas,el jardín, Víctor, el beso primero, el beso último. Regresa las tardes y el amanecer en sus ojos, grises como el día en que se fue, grises como el cielo nublado que cubrió su adiós, su adiós para siempre, porque del peñasco dejose caer para ser devorado por los sueños del mar, por sus bestias y las glorias de sus misterios. Se le contraen las entrañas mientras lo piensa, desnuda se desploma en la silla, sin la intención de volver a vivir, dejando caer su cabello para  perfumar toda la habitación con hiel. Entre sus senos le escurre la tinta de la carta que él le escribió, que ha dormido sobre su piel de espuma y escurrido en su locura perenne. 

Nunca, entre todas sus cartas y hojas de diario, ni su boca ¡nunca!, se dijo algo más triste:  

"Amor (y te digo amor con un dolor en el pecho), jamás he amado así, con más pasión que la que tiene mi carne, ni con más fervor que el que soporta mi cuerpo. Pero no tengo fuerza para cargar con el monstruo que en mí vive y temo, que su respiración se agite y palpite conmigo y sus voces jamás abandonen mi oído, porque si llega el día en que mi voluntad se venza, escucharé al demonio de mi cabeza y, amor mío, mi tormento es que él te conozca, que en mí lo veas. 

Perdóname, perdona mi debilidad, perdona mi miedo, perdona mi dolor... perdóname haberte amado así, tan poco tiempo, con tantos delirios y ya no llevarte otra vez flores.

Te amo (y lo digo con más fuerza que nunca), siempre serás mi amor." 

Víctor


De entre todas las cosas ella eligió el cerdamen cuyo mango es de plata y su collar de perlas, las hojas dispersas de su diario arrancado, el vestido de novia, las cortinas púrpuras y las flores de junio, para guardarlas en el baúl y arrojarse con él desde el peñasco, para ser devorada por el mar onírico y que al fin llenara con su sal sus penas, para que al fin se hundiera en la oscuridad profunda, donde los monstruos duermen.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El Beso del Silencio

El bosque,
la luna,
te acercas;

Te ves en mis ojos,
cantas, aúllas.

Un beso,
el silencio,
¿no confías en mi?

Mi mano toca tu mejilla,
llanto, sonrisas;

Un beso,
el silencio
¿a dónde quieres ir?

Me sueltas,
¡corro!, está oscuro;

Una canción a lo lejos,
un aullido... es luna llena.

Un beso,
el silencio,
una canción,
lágrimas,
sonrisas,
¡Es traición!


¿A dónde huyes "Wolf"?


jueves, 12 de abril de 2012

En el Espacio Obscuro

Había estrellas en sus ojos,
y cada estrella fue mi cielo.

Dejamos las velas encendidas
en el espacio obscuro.

Chispas candentes
ardiendo en cada caricia.

Sus ojos brillantes
eran como espectros del cielo.

Fuimos amados por estrellas fugaces
en la cúpula de rosas rojas y amarillas.

Las luces fuéronse extinguiendo
como bengalas de amor que entre duermen.

Apagose la luna
con un sangriento amanecer.

Y una estela raída fue su voz,
un adiós en la orilla del sofá.

Hubo un beso póstumo,
alias de un sol que execra noches.

Tras su partida
me disolví en la confusión.

Y fue en el espacio obscuro
donde el eco hizo arder mi sangre.

Una llamarada me palideció,
dos gotas figuraban como perlas en mi cuello.

Y el balcón abierto,
y su sonrisa fría en mi memoria.

Desfallecí en el intento
de decir su nombre.

Caí petrificada en el espacio obscuro
bajo un beso póstumo, alias de su eco.

Finalmente el sol me tocó por el balcón
una lágrima escurrió de mis ojos; ardía mi piel.

viernes, 16 de marzo de 2012

The Wolf

¿Y nuestra historia donde quedó? no creí que esperaría tanto para volverte a ver. Han transcurrido tal vez sólo dos semanas, ¡¿Qué me hiciste que me hace comer ansias?!...

¿Qué dejaste de tus ojos, de las historias en tus ojos que no he vuelto a ver? ¿De quién me enamoré? del niño o del lobo... ¿de una promesa ?

Busco respuestas de mí en todos lados; de "esto". Si te hubieras quedado unos cuantos días más habría sido diferente. Yo esperaba verme en ti, que tú hicieras lo mismo; ya planeaba nuestros espejos en las pieles y en las hojas de ese bosque que no llegaremos a conocer juntos ahora. ¿Dónde quedó el recuerdo de tu boca y la fantasía tan loca de poseernos, de juntar a lo prohibido... y de bebernos?

Me haces falta, tú y las contradicciones al tenerte, los oscuros deseos y las ganas de seguir ahí a pesar de todo. Me hace falta la promesa que no nos hicimos pero que debimos habernos hecho. Me intriga tu partida, ¿cuándo podré saber por qué te fuiste? ¿Podrás explicarme un día tu decisión?