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sábado, 24 de febrero de 2018

Despedida

Mírame una vez más y puedes irte
y no me digas nada al despedirte
las despedidas son muy dolorosas
mas llévate en el pecho mis amores
la esencia de mi vida, de mis flores
y vive recordando nuestras cosas.


lunes, 19 de febrero de 2018

Inconforme


En la oleada triste de inconformes voces, de pronto, el silencio; un cartel en alto con fotografía sin rostro y desnudo el cuerpo; su nombre en un grito, escandalosas cifras, el presidente tieso; y entre rabiosas lágrimas, frente al ayuntamiento, diez mil velas, diez mil mujeres y un hombre ciego.




sábado, 20 de enero de 2018

Incapaz

Puedo 
porque podría
pero no puedo
porque aunque quiero 
¡porque a él lo quiero! 
no puedo 
porque me duele.


martes, 23 de mayo de 2017

Sobrevivir

Reeducarnos.
Remodelarnos.
Desmontarnos
lo que teníamos
y lo que no sabíamos
que teníamos.
Desarmarnos
para volvernos a armar,
esa es la única forma
de sobrevivir.





martes, 20 de diciembre de 2016

Estaciones

Estaciones


Enero: mis sentimientos dejaron de rozar tus brazos.

Febrero: ya no haces que se pare el tiempo. 

Marzo: las lágrimas transmutaron en hojas de papel.

Abril: he dibujado cada uno de tus rasgos. 

Mayo: eres indeleble.

Junio: desvaneciste. 

Julio: no es justo que te vayas.

Agosto: habla, que me pierdo. 

Septiembre: por siempre conservarte.

Octubre: tu sonrisa se enganchó en mi voz. 

Noviembre: siento tu abrazo en el viento.

Diciembre: necedad. 



Violeta Carrasco


Álex Alemany

martes, 19 de julio de 2016

El pez de Edén

Tres veces ese mes, 
Edén, 
en vez de ser clemente, tener desdén. 
Tres veces ese pez, 
que Edén, 
en vez de merecer, tener; 
en vez de querer, perder. 

El pez bebé de Edén 
beber; 
perecer en el Belén. 

Goldfish
por: Zhang Peng



martes, 24 de marzo de 2015

Con Diez Años Menos

Con diez años menos, habríamos sido.


No tendrías que soportar besos vacíos de promesas

Y mi cuerpo ya tendría las impresiones de tus manos
Yo no estaría aquí, tumbada en cielos grises
... Te amaría, más de lo que te amo ahora.

No dejaría que te fueras, no pediría que te quedaras

Mi pasatiempo sería uno: escribirte cada día
Mis ojos te verían sin lágrimas de anhelo
Pues tendríamos flores de cada viaje juntos.

No sentiría miedo de soltar tu mano

Aunque sé que correrías de mí más de una vez
Pero yo sería voluntariamente compañera
De tus causas, de tu arte, de ti... siempre de ti,

Sin embargo no puedo exigir hoy que correspondas

Ni a las cartas, ni a los poemas de esta mujer demente
Porque somos lo que somos sin máquinas del tiempo
Y nuestro acuerdo es soñar y sólo en sueños vernos.



viernes, 12 de diciembre de 2014

Bellamente Sola

Saber que te sigo pintando, soñando, extraviando, escribiendo. Negar que te sigo amando, esperando, añorando, buscando, ansiando en la tiza negra, en el pincel, en las hojas rotas, en la viruta, en el barro, en mis acuarelas. Estás todavía en mis gises, en el acrílico de la pared retocada, en el café de los pergaminos, en los sellos caseros, en el bastidor herido y en los libros apilados. Estás. Después de los años... estás.

¿No te has cansado ya? Tu vida está en las comisuras de mis diarios, en el desdén de mis vestidos, entre marcos que no colgué nunca, en mis labios muertos, arrebatados. Me hallaste con grietas; soy vacío, soy soledad, desasosiego e impertinencia. ¿Sentiste miedo? me encontraste con los mismos ojos oscuros de ojeras malvas, con el cuerpo cortado y maldito, la cintura tiesa, la lengua magullada; sin sentido, desconsolada, sin saber a qué atenerme, caminando sola en una calle concurrida. Me abrazaste como queriendo componerme y me rompiste. 

Después de unos segundos me soltaste, clavé mi mirada en tu gabán verde seco, desaliñado. Y tú viste directo a mis ojos.   

-Ya no eres una niña. 

-No, han transcurrido casi siete años. Creí que te ibas a pasar de largo, que no me reconocerías.

-¿Qué edad tienes ya?

-Veinte.

-¿Aún vives aquí?

-Depende del día. Hoy sí, es sábado. ¿Tú aún vives aquí?

-Sí, pero ahora vivo solo. Violeta...

-Dime.

Enmudeciste, me rodeaste con tus brazos y yo permanecí rígida. Tu olor, aquel a rosa triturada, leña quemada, a noviembre, a frío, a nuestro beso de despedida. Sigues siendo el mismo y el tiempo a mí me ha ido deshaciendo, descociendo, enloquecido, trasnochado, sumergido en una soledad sin salida. Se me ha ido el color de las mejillas, de cuando era niña, ilusa, ingenua, de cuando creía en ti y en tus apariciones espontáneas. Tú aún conservas esa piel de arena, esas manos lisas, esa aura de luna amarilla. Me dijiste adiós, como todas las veces.

Y en esa calle concurrida quedé aún más sola; no solitaria, como tú en nuestra primera noche, cuando te conocí -en aquel edificio- tan confundido, irritado, necesitado, despojado, olvidado, taciturno. Quede sola, como el invierno pasado, congelándome con el frío que produce mi propio cuerpo; sola, silenciosamente sola, oscuramente, deliciosamente, pesadamente, perturbadoramente, incurablemente...  bellamente, sola. 

Ilustración de 
Dilkabear

martes, 28 de octubre de 2014

Lluvia

Lluvia serena y amorosa
Cubre los rostros, cubre las notas.

Del Pianista secreto
Que rozando el cielo sus dedos;
Le dedica a la lluvia, baladas.

Lluvia serena y amorosa
Besa las notas,
Después las arroja
A su cuna, las hojas.


(rojo corazón de
Ángela María Quinche) 

jueves, 5 de junio de 2014

Repudio

Ten la amabilidad de desaparecerte de mis sueños, 
ya me tienes hasta la madre.
¿Por qué tienes la indecencia de existir y no estar a mi lado?
creo que ya voy repudiando haberte conocido.



¿Por qué él?

¿Por qué no puedes ser tú el que esté afuera de mi casa?
Yo había decidido enamorarme,
pues el amor es una decisión
y te estuve esperando durante mucho tiempo.




Ya no puedo escribir,

me inspirabas a ser como ya había olvidado que era.
Ojalá lo notaras.
Ojalá se te quite el miedo.



martes, 18 de febrero de 2014

Lo que Soy, lo que no Soy

Este movimiento de hombros, amor, contraídos y retenidos por cuerdas, o enredaderas o cualquier otra cosa que corte y queme mi voluntad; este movimiento de hombros, como de columpio, como de sosiego, en compañía del aire inerte, que no sopla, sino besa; este movimiento, amor, se llama suspiro. 

Y como no conoces mi locura de noche, ni de medio día, te describo, como advertencia lo que soy. Como no conoces mis laberintos, mis cicatrices, ni mis afanes, te describo con nula prudencia, lo que no soy:

Soy locura, como te dije, cuando se me da la gana, 
también soy insomnio de vez en vez.
Soy un lápiz, un pincel, una guitarra
frente a espacios vacíos, o con poca piel.

Soy por las mañanas, el deseo de seguir soñando,
por las tardes el café frío, el café olvidado.

Soy el hueso de mi cadera, mi costilla, mi corazón
soy la espina de las hojas secas, 
soy la rama desierta, el cielo nublado, desolación.

Soy, cuando no me quedan más ganas, una escena triste,
casi nunca camino, a mi me gusta volar.
Soy, cuando me sobra la vida, un personaje de chiste,
no me gusta el vacío, cuando me place nadar.

Pero no seré nunca como un día de verano,
porque muy bien conozco la soledad.
No seré nunca como me vi en el pasado
porque si algo he aprendido, es a olvidar.

Y se me secarán  las guirnaldas y los cielos azules
 o cualquier otra magia que pudiera tener,
se me cerrarán los ojos y palidecerán las nubes
y la fantasía que me acostumbraba llover.

Se me podrá acabar la vieja tinta y los viejos tesoros,
pero si existe algo que siempre he de ser
será la caricia grabada en tu rostro
y los muchos collares con recuerdos de ayer.

Se me podrán ir los días y quedarán sólo escombros
pero si existe algo que nunca he de ser
será la vida en comodidad y estorbo
sin el placer andante de las lunas de miel.

Soy, contradicción y presentimiento
No soy, llama ambigua ni lúcido encuentro.

Este movimiento de labios, amor, entreabiertos, tibios, mojados, con el sabor a inocencia y a cielo nocturno; este movimiento, acompañado de deseo, de jardines y fuentes, de mi mano en tu cuello y mi ritmo cardíaco; este movimiento, amor, ¡valiente acto!, se llama querer.

Y como no conoces a mi yo pesadilla, ni a mis impulsos salvajes, ni a mi necedad, concuerdo en decirte, con terror total, con nula prudencia, como advertencia, como alegoría, que si das un paso en frente, ya no lo des atrás.


(Pintura por:
Miss Van)

domingo, 10 de noviembre de 2013

Encantados

Me encanta que te encante la música que me encanta, tanto como me encantan tus ojos y que te encante verme. Me encanta tu sonrisa y tu acento poblano, me encantan las horas juntas cuando te encanta mi compañía.

Me encanta que guardes secretos y que te encante saber de los míos casi más de lo que a ti te encanta mi repudio por el refresco. Me encanta que me cuentes historias y a ti te encanta que las escuche; nos encantamos, niño, como se encantan el rocío y la flor.


...También me encantan tus pinturas que te encanta que me encanten; me encantas tú, de arriba a abajo, de abajo hacia arriba. Sencillamente me encanta que me encantes.



domingo, 6 de octubre de 2013

Ni Canciones, Ni Cartas

Cuando cae el sol es que comienzo a pensarte;
deambulando por las calles desoladas tras tu beso,
por el farol apagado en el callejón de tu caricia
y por el árbol testigo de tu encuentro.

Pego la frente en el cristal de mi auto

bajo el tibio velo de la noche más oscura,
buscándote, para convencerme de que no eres sueño
queriendo siempre atravesar las paredes con mi vista
para hallarte ahí, en nuestro desván de anhelos.

Entrelazo ahora mis manos con el aire

y lloro la noche que teñías con magia
para, con el tinte rosa de mis labios secos,
enmarcar tu aliento junto a mis fotos viejas.

De ti no quedó la respiración sobre mi cuello,

tampoco tus canciones, tampoco tus cartas;
te robaste mi tatuaje de luna inquieta
para conservarme sólo en las fantasías de tus tardes.

Me quedé sobre una cama tendida y lánguida,

con el pecho bañado en lágrimas tuyas y mías,
al final creí verte en el espejo del pasillo
repetías quedo: no, amor, olvida.


martes, 13 de agosto de 2013

El Chico Con Piel de Nube

Fue una sola vez y con eso me basta; 
Una sola vez bebí del jugo rojo de sus labios a distancia,
Una sola vez le respiré la esencia a sus espaldas,  
una y solo una vez le vi a los ojos atravesando mi alma.

De su cabello caían amapolas perfumadas,

sus manos congelaron con su roce mi voz,
en su pecho latía apaciguado el corazón
entre la niebla de la bienaventuranza.

Fue ese roce frío el que me tiró hasta la desgracia

Cuando intentó hacerse camino entre la lluvia y los pétalos
buscando abrigo del afán del cielo
me dejó en el tumulto, sin vida, sin nada.

Desde entonces no he parado de buscarle un nombre,

pues ni héroes ni príncipes se asemejan a su porte
ni a su piel de nube o a sus pasos secos,
hasta los ángeles sucumbirían en el deseo.

Fue una sola vez y con eso me basta

para escribirle tantas líneas como hay olas en el mar
para soñarlo siete veces frente al alba
y rogarle a la luna que ¡aunque sea locura!, no lo llegue a olvidar.  

viernes, 26 de julio de 2013

Certezas

Se ha esfumado para siempre la sensación que dejaba el roce de tu piel,
se perdió tu mirada en los disturbios de mis sueños.

Se ha quedado inerte el escalofrío que producía verte,

me sobran demasiados recuerdos dolorosos.

Se han pintado tus ojos de cada tono excepto el tuyo,

se me acabaron las razones para esperarte.

¡Pero siguen vivos mis intervalos de deseo!

¿tan difícil es venir y dejarte morir sobre mi cuerpo?

Si algo recuerdo son las cicatrices de tu pecho y la fuerza de tus brazos,

recuerdo las sombras de tu cuarto y su olor a vino.

Y si algo extraño es la manera en que acariciabas mi rostro,

tu peculiar forma de besar en la comisura de los labios.

Si algo jamás podría olvidar es que cantabas con la luna,

que dormías bajo los árboles, que entristecías con la música.

Sin embargo; se ha ido todo lo demás, con mis pesares e ilusiones;

he perdido las razones para volverme a enamorar de ti.

Y si una sola cosa ha de permanecer aquí, no es tu rostro, ni tu voz, 

es la certeza de un amor con locura, apasionado, hasta el alba de mi muerte.


lunes, 8 de julio de 2013

Lección Aprendida

Supongo que les debo una disculpa por mi ausencia. Seré muy breve con mis explicaciones porque no quiero generarme un nudo en la garganta hasta después. Terminé la prepa, sí, así es ¡lo logré! y pasé cinco días en Puerto Vallarta con mis amigos, ¿hará falta decir que fueron las mejores vacaciones de mi vida? ¡regrésenme a Vallarta por favor! no les presumo, bueno, un poquito. Después me tomaré el tiempo de contarles detalles; me gusta contarles lo que ven mis ojos, a veces topo con cosas asombrosas. 

Gracias por leer mis tonterías y por escribirme... escríbanme más seguido ¿sí? mi sonrisa será de oreja a oreja. Por ahora es suficiente, la verdadera razón por la que estoy aquí es otra, no para narrarles mis aventuras, de esas que sólo me ocurren a mí. Sucede que hallé un diario más, uno de los que les había contado antes, es uno viejo, de la primaria (¡ja! cómo si fuera abuelita yo) más o menos de 6to grado, yo tenía unos 12 años y escribía... escribía porque era la única forma que conocía para vivir. Creo que todavía la encuentro mi forma favorita. Escribí en aquel diario de todo, en especial sobre amores de niños, de los de manita sudada, recaditos y besos con los ojos. Pero una sola página me mostró algo singular. Son apenas unos versos, pero de un peso terrible. Se los dejo aquí, teniendo dentro mío toda la impresión del mundo, se los dejo tal cual como lo escribió llorando esa niña de 12 años en su alcoba. Su título fue "Lección Aprendida" y  el recuerdo de tal ocasión aún retumba en mis entrañas.


Lección Aprendida  

Una vida con destino
pasado, todo olvidado
presente, perfecto
futuro, muy claro.

Un año difícil,
dos aventajados,
todo tan fácil
para mis manos.

Siempre llegar primero,
siempre comenzar por mí,
todo parecía bueno
hasta que olvidé vivir.

Amistades perdidas
siempre sin vivir riesgos,
hacer sólo lo que puedas,
sin tener que elegir caminos.

Pasear con ojos vendados,
desperdiciar la vida,
la perfección no es la clave
para tener lo que amamos.

Esta vez he aprendido algo
quizá un poco tarde,
pero si algo me quedó claro
es lo que es perder.

Palabras grabadas,
también sensaciones,
todo con pronunciar
es mi lección aprendida.



En el espejo tengo a esa niña, quizá era más fuerte de lo que yo soy ahora. No quisiera decepcionarla, porque últimamente he llorado mucho. Como que ella me alza el rostro y lo seca con un trapito tibio. Me dice que soy más de lo que pienso y que me mire en ese espejo... y a pesar del mucho dolor que llevo encima, lo hago; me miro y noto en mis ojos la verdad; ella tiene razón, la perfección te quita más de lo que te da, ¡es tan común para una mujer querer aspirar a ser perfecta! y seguimos sin tener lo que añoramos, sin en cambio. Por eso le sonreí a mi espejo, y le sigo sonriendo cada vez que paso por ahí, procurando no agachar la cabeza y pronunciando una y otra vez con voz bastante firme: Lección Aprendida.

viernes, 21 de junio de 2013

Sueños en una Tarde de Sol

Mi vida acontece mejor bajo los días nublados;
sin embargo, la otra tarde que hubo sol
yo en carretera y con el vidrio abajo,
con audífonos para transformar las realidades;
pensé en ti.

Me pregunté si aún tendrías la sonrisa partida,
si las noches para ti aún son de desvelo.

Me imaginé a tu habitación en continua oscuridad
con ese usual olor a vino y esa cama destendida. 

Quise saber si sigues oyendo la misma música
o si ya terminaste ese último libro de aventuras.

De pronto; caí en el error,
pues me invadió la envidia y turbó mi mente.

Envidié la almohada que besa tus ojos
y a tus pensamientos nocturnos antes dedicados a mí.

Envidié furtivamente al abrazo del sol en tu mañana
y al espejo roto que contempla tu cuerpo.

Envidié, ¡por encima de absolutamente todo!
al cigarro encendido que prueba de tu boca.

Entonces cerré los ojos y decidí tajantemente que me hacías mal
porque de humo eres y envidio a quien llegue a tocarte.

domingo, 16 de junio de 2013

Lágrimas

Ya se han plasmado en mí,
serenas, piadosas;
dos lágrimas serpenteantes 
en cada mejilla tiesa.


Ya nunca se secarán,
son peñascos
en mi tormenta de octubre.


De tinta de hena,
casi disolubles en agua
de una lluvia de marzo.


Y tú, mi Marzo,
todavía no llegas.


Y yo, Octubre,
me marchito al sol.

(Dibujo de Olga Melamory)

lunes, 15 de abril de 2013

Formas de Amarte

Como era costumbre, me revolcaba en mi soledad sin poder dormir, sin poder siquiera cerrar los ojos un minuto; seguí así por casi una hora hasta darme por vencida y tomé un post-it de mi cajón junto con un bolígrafo. Escribí mientras me duró la vida.

Amanecí al día siguiente como con 6 papelitos pegados en mi cabecera, contenían las formas en las que te puedo amar, te sé amar, te quiero amar... te amo ahora. Al final quedó así, como el rasguño del amor que te he tenido, la sombra parcial de mis desvelos.     







Formas de Amarte




Te amo... ¿lo sabías?

como el céfiro ama a las calles solitarias
y la lluvia a los peldaños que acaricia.

Te amo como los ojos al llanto

y la boca a los besos,
como las aves al vuelo...
y la locura a la risa.

Te amo como se le ama al sol y a los amaneceres,

como te ama la noche en la sequedad del silencio.

Te amo mientras perdure mi tinta,

y si no se acaba el "por siempre",
nuestro "por siempre" dura hoy
nuestro hoy renace en las mañanas. 

martes, 28 de agosto de 2012

Puedo, pero no Quiero

Puedo,

porque podría;


pero no puedo


porque... aunque quiero


¡porque a él lo quiero!,


no quiero,


porque él me duele.