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miércoles, 15 de enero de 2014

¿Quién fue Charles Darwin?

Charles Darwin es un personaje que ha llamado mucho mi atención últimamente por cuestiones muy sencillas; primero, al parecer el crédito que ha tomado gracias a su teoría sobre la adaptación de las especies para su supervivencia no debería atribuírsele exclusivamente a él; segundo, su trabajo puso el mundo de cabeza en el siglo XIX al confrontarse con el veredicto de la Iglesia y creo yo que tal institución aún no se ha vuelto flexible ante la aparición de nuevos descubrimientos como el del naturalista; tercero, intuyo que el 100% de las cosas que sé sobre él me las enseñaron mal o las aprendí mal y me intriga el porqué y cuál es la verdad sobre este hombre y su teoría. Por lo que opté por comprarme su más importante libro y aquí les dejo una breve biografía de él, solamente para introducirlos a un futuro tema que aún no he concretado (se aceptan sugerencias). 



Darwin. Charles. El origen de las especies. México: editorial Tomo, 2010.
Breve biografía de Charles Darwin
Violeta Carrasco Jiménez


 Charles Darwin nació en Shrewsbury, Shropshire el 12 de febrero  de 1809 en el seno de una familia acomodada de la Inglaterra victoriana; era el hijo de un médico prestigioso, nieto por parte del padre del médico y naturista Erasmus Darwin.

Realizó sus estudios preparatorios en la escuela de Srhewshury hasta 1825. Después ingresó a la Universidad de Edinburgh para estudiar medicina, de la cual se salió en 1827 y entró a la Universidad de Cambridge con la intención de convertirse en ministro de la Iglesia de Inglaterra. En este lugar conoció a dos personas importantes: el geólogo Adam Sedwick y el naturista John  Stevens Henslow. John le enseñó a confiar más en sí mismo, a ser un observador disciplinado y cuidadoso de los fenómenos naturales y a ser un coleccionista de especímenes.    

En 1831 se graduó en Cambridge y después de esto, a la edad de 22 años, fue invitado (bajo la recomendación de Henslow) a ser parte de la tripulación del barco inglés Beagle, que se dedicaba a la investigación, como un naturalista sin salario en una importante expedición científica; dándole la oportunidad de observar las diversas formaciones geológicas en diferentes continentes e islas a lo largo de la travesía. Así como una amplia variedad de fósiles y organismos vivos.

En ese tiempo la mayoría de los geólogos se adherían a la Teoría de la catástrofe, la cual dice que la Tierra ha experimentado varias creaciones de vida animal y vegetal, y que cada creación había sido aniquilada por una catástrofe repentina. De acuerdo con esta teoría, la más reciente catástrofe, el diluvio universal, eliminó la creación excepto lo que iba en el arca. El resto estuvo visible solamente como fósiles. Desde el punto de vista de los catastrofistas, las especies fueron creadas individualmente e inmutables, esto es, sin cambiar por el paso del tiempo. Esta opinión fue cuestionada por el geólogo inglés Sir Charles Lyell en su obra Principios de Geología (1830-33). Lyell sostenía que la superficie de la Tierra estaba cambiando continuamente, como resultado de las fuerzas naturales que actúan durante largos periodos de tiempo.

Darwin encontró, al viajar en el Beagle, que muchas de sus observaciones encajaban en la teoría de Lyell. También observó que algunos fósiles de especies supuestamente extintas, recordaban a especies vivientes en la misma área geológica.

Darwin culminó su viaje por las costas y algunos territorios de América del Sur en Las Islas Galápagos, un solitario grupo de islas en la inmensidad del océano pacífico.

Cuando regresó a Inglaterra en 1836, empezó a recopilar sus ideas sobre los cambios de las especies en sus Cuadernos de la transmutación de las especies. Todas sus teorías se publicaron el 24 de noviembre de 1859, con el título de El origen de las especies. A esta obra se le conoció como el libro que sacudió al mundo, sobre todo porque en el mundo cristiano prevalecía la opinión de que Dios había creado al planeta y todo lo que había en él. Con sus contundentes investigaciones Darwin demostraría la falsedad de tal aseveración.

Dicha obra se  agotó el mismo día de su publicación, llegando a seis ediciones en vida de Darwin. Desde ese entonces no ha dejado de editarse, siendo traducido a diversos idiomas. Su trabajo causó una auténtica conmoción en la conservadora sociedad británica del siglo XIX, que lo consideraba como una herejía. Por ello recibió los más feroces e insultantes ataques a su persona durante el resto de su vida.

Charles Darwin murió en 1881 a causa de un ataque al corazón, y fue enterrado en la Abadía de Westminister.
     

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un Pedazo de la Época Medieval en "El Nombre de la Rosa"


Un Pedazo de la Época Medieval en "El Nombre de la Rosa"


(Un repaso de aquello que la película "El Nombre de la Rosa"(1986) nos muestra sobre el medievo)



Lo más triste de todo es que se quemó la biblioteca, que la culpable de las muertes no fue un hombre, fue la risa, porque esta era pecado, porque incidía en el caos, porque la risa ahuyentaba el temor y sin temor no cabía la fe. Lo más triste de todo es hay quienes todavía le temen.    

Los franciscanos son pertenecientes al clero regular, que a diferencia del secular, se caracterizan por un “raciocinio superior”. Con “raciocinio superior” me refiero a no atribuir cada acontecimiento a la obra de Dios o del demonio, sino buscarle una causa lógica, utilizar la inteligencia y la observación como recursos de investigación y método para hallar soluciones. En cambio el clero secular tiene la tendencia a alarmarse por todo, posee un miedo tan denso como el ambiente medieval metido hasta el tuétano, manteniéndolo en un estado de sugestión e incongruencia.  

A pesar de que ambos cleros poseen líderes espirituales, uno es repudiado por el papa mientras el otro tiene su consentimiento. Pues los franciscanos promueven la búsqueda del conocimiento y la vida sin riqueza; los seculares aprecian sólo la conservación del conocimiento en bibliotecas y aluden a los tesoros. El clero regular cree y sostiene la pobreza de Cristo, pero el secular no cree en la pobreza de la iglesia.

Es fácil reconocer a un franciscano. Vivían humildemente  -por no decir pobremente- poseían la chispa de la duda y la curiosidad; aunque no eran completamente inmunes al miedo, al menos se esforzaban por defender lo justo a través de la acción y la palabra. Se preocupaban no sólo por la carencia de bienes materiales en las personas, sino también por la de bienes espirituales. Un monje secular, por otro lado,  no debía hablar ni reír porque esto último sólo los tontos lo hacen y con respecto a la palidez en sus cuerpos, asumo que tampoco debían salir de su abadía.  

En la época medieval puede observarse una diferencia abismal entre la clase alta (o la Iglesia) y el pueblo. La mendicidad se usa provechosamente y el estado insalubre se atisba en las calles. Empero sobresalen destellos de luz y de auténtico desarrollo, como los instrumentos de medición y los anteojos, así como algunas técnicas de medicina. En cambio persiste esa idea de atribuirle la vida y la muerte al demonio, lo bueno y lo malo, junto a ese dejo de crueldad letal sin más propósito que esparcir terror, porque terror es igual a control y obediencia, a debilidad, fe y credulidad absoluta.

El papel de la mujer en el medievo se entiende a la perfección. “La mujer es más amarga que la muerte” dijeron, entre otras referencias, como cuando el representante de los franciscanos (un poco hundido en la locura) remata la causa de los asesinatos, objetando que el joven muerto poseía algo femenino en la mirada, por ende algo diabólico; el deseo de copular con seres demoníacos. Se le atribuye a la mujer el papel de bruja, se le acusa de tentar a los hombres buenos y ser el motivo de sus actos impuros. La mujer es la tentación, la debilidad del hombre, lo maligno en carne y hueso, lo inferior y lo indigno.

La mujer es perversa por naturaleza, pero la virgen María parece ser la excepción; el ejemplo del milagro en el cual un ser tan malvado como una fémina tornóse buena mediante la santidad. Por ello a María se le pide, porque se sabe que es milagrosa, capaz de conceder hasta lo imposible.

En un principio me pregunté cómo una persona podía ser tan estúpida como para tragarse tales absurdeces, pero recapacité en que no puede culparse al pueblo de no entender algo que jamás se le ha explicado correctamente y que además carece de las herramientas para entenderlo. Culpo ahora a los supuestos guías espirituales, porque por supuesto que ni ellos mismos se creían el cuento. “Los libros contienen una sabiduría diferente a la nuestra e ideas que podrían alentarnos a dudar de lo infalible de la palabra divina” la boca del padre franciscano rebosaba de verdad; la duda es enemiga de la fe.

Finalmente quiero hablar de la inquisición, con rencor y asco, porque son la evidencia de que el poder pudre al hombre que primeramente buscó ser una muleta para la gente. La inquisición (y no creo equivocarme) debió ser una de las mayores atrocidades en la Historia de la humanidad; eso de torturar en nombre de la voluntad de  Dios carece de sentido, el respeto y amor se confunde con el temor hacia un Dios vengativo y sediento, y lo que más me aflige es que después de haberse convertido la Santa Inquisición en un ícono medieval se trasladó al presente como un principio de que Dios desea nuestro sufrimiento.

Los colores del medievo son rojos y grises, cafés, sin sol. “El nombre de la rosa” permite a la perfección el disfrute de esos colores, aunque haya sido un pequeño pedazo. Y nos cuenta una historia que invita al análisis sobre la fuerza, el poder, la debilidad, la pobreza, el conocimiento y la rebeldía. Es, sin duda, una obra de arte.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El Coraje Se Contagia


Cátedra Alan Touraine
La opacidad del presente. Derecho a la información, Estado y poderes fácticos.
Julian Assange, Kristin Hrafnsson, Blanche Petrich y Pedro Miguel.



El Coraje se Contagia




Durante la Cátedra Alan Touraine, el pasado 10 de Octubre de 2013 a las  11:15 hrs se impartió en el Gimnasio Ellacuría de la Universidad Iberoamericana Puebla la conferencia referente al fenómeno mundial en el que se ha convertido “Wikileaks”, teniendo como conferencistas a Julian Assange (wikileaks/video), Kristin Hrafnsson (Wikileaks/Islandia), Blanche Petrich y Pedro Miguel (México).
            
Wikileaks se ha comprometido con el estatuto del derecho a informar y a ser informados por un precio muy alto. Después de haber evidenciado al gobierno estadounidense mediante la exposición de hechos verídicos en las guerras de Irak y Afganistán,  Julian Assange, (fundador y editor del sitio Wikileaks) ha sido señalado como un terrorista de alta tecnología, obligándolo a ocultarse fuera de su país y dejando al sitio con un bloqueo bancario. Lo cual inició la investigación criminal más extensa de los últimos tiempos en Estados Unidos.
           
Para Wikileaks, según dice Kristin Hrafnsson, la información es una herramienta para enfrentar a los que han abusado de su poder, han mentido y basado sus guerras en esas mentiras y han vuelto a mentir acerca de ellas. Lamentablemente no para todos es así, existen periodistas, cuya única función precisamente es la de informar, que prefieren a la mentira sobre la verdad, lo triste es… que son mayoría. Los medios masivos y comerciales de comunicación están enfocados  a lo irrelevante, son el velo pesado que cubre lo que debería ver el mundo.

Sin embargo hay un dejo de esperanza; el 2010 cambió el curso del periodismo para siempre, la esencia del concepto de democracia y del derecho a la información. El internet genera posibilidades de comunicar a la gente, pero también tiene su lado oscuro; el espionaje. El espionaje, según las leyes, sólo es castigado cuando se le da acceso de información al enemigo mediante este acto, Julian Assange fue incriminado por espiar al gobierno estadounidense e informar al pueblo. Estados Unidos ve al público como al enemigo e informarle a este se considera traición.


Por otro lado hay un punto que no debe olvidarse, EUA utilizó herramientas tecnológicas para el espionaje de gobiernos en todo el mundo; treinta y ocho embajadas de la ONU son espiadas, violando de esta manera el código de relaciones diplomáticas internacionales, incluyendo en dicha violación el secuestro aéreo del vuelo de Edward Snowden, ex integrante de la CIA y la NASA quién de igual forma llevó a cabo filtraciones.


Sin en cambio, como se mencionaba anteriormente, en el transcurso de 2010 a 21013 todo cambió, se ha iniciado una especie de guerra silenciosa con tendencias fascistas en curso, con ataques a periodistas, con políticos que aman más sus puestos que la vida en otros países. “Necesitamos ser valientes” afirman ellos. 


La nación de Estados Unidos de América ha demostrado que es capaz de asesinar inocentes no sólo para conseguir lo que desea, sino también por placer, como fue expuesto por Wikileaks en un video de la guerra en Bagdad. ¿Por qué razones no habría de vanagloriarse wikileaks como proyecto periodístico produciendo y compartiendo,  haciendo de los secretos de estado un asunto de debate público, cuando vivimos en un mundo sin privacidad para el ciudadano y con la información blindada?  Tenemos permiso de indignarnos.


La industria mediática es un espacio colonizado que debe democratizarse, cuyo futuro y posibilidad de cambio está en los comunicólogos. Al poder le gusta el secreto, la libertad es la contraparte del poder. Los gobiernos quieren obtener información de nosotros y negarnos la información sobre ellos. Y mientras más crezca la tecnología, más avanza el poder de los medios.                         


Wikileaks es, justamente, un elemento de transformación en este asunto, que rompe y expone al opresor, porque un gobernante que debe recurrir al espionaje es un opresor; así como los regímenes de propiedad de los medios son censura. El primer logro de wikileaks fue demostrar que se puede transformar la realidad con lo que se tiene a la mano; esta es una enseñanza de empoderamiento, pues el poder radica en el lenguaje.           


 “El coraje se contagia”, dicen, y esta es la lección que nos queda; la elección también.