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lunes, 22 de abril de 2013

Porque No Se Puede Convencer a un Necio


-¡Ya basta!

-¿De qué hablas?

-Sabes que ella va a romperte el corazón...

-Pues...

-Y como nunca nadie lo ha hecho.

-Pero...

-Se enamorará de nuevo, algún día; de algún imbécil que la llevará a llorar en tu hombro, mientras, con odio y sin más remedio que el de consolarla, pasarás años viéndole pensar en él. 

-No te creo.


-Créeme. Ella ama así, ama hasta que ya no puede... y ningún hombre la ha sabido amar.

martes, 7 de agosto de 2012

¿Es Amor?

-¿Cuándo dejarás que elija tu corazón?- me dijo. 

-No te me acerques, te fuiste, no quiero que me vuelvas a tocar.


Tomó mi mano con precaución, me la quité de encima.


-¿Cuándo harás que el cielo llueva sobre ti?

Lo miré desilusionada, sabía de lo que me estaba hablando; su poema favorito, era eso.


-No me dejas opción, vete.


Nos vimos envueltos en un silencio horrible, ambos estábamos a punto de romper en llanto. De pronto mis lágrimas empezaron a caer con calma, no hice ningún sonido, parecía que las paredes se cerraban, que se me caían las alas y con ellas mi libertad; no volaría de nuevo. Él se fue sin romper el silencio; siempre se va.


Su sombra está hecha de mentiras, mas no lo olvido. Fue tan duro que ya no recuerdo lo que me dijo. Sentía mis manos atadas, había extraviado tantas cosas. El beso de su sombra me calló, fue mi sueño más preciado; no lo merezco.


Se escuchan ahora voces a través de las paredes, son las voces del recuerdo. Parece que murmuraran los objetos lo que vieron, lo que fuimos. Mi alma se hace pedazos, los brazos me duelen,  la cuerda que me ata va cortando la circulación de mis muñecas, mi cuerpo no respira.


No entiendo sus múltiples partidas, ¿eso es amor?


No pierde, no espera, no regresa, me lastima. Los trozos de un corazón roto arden en la piel... los labios siguen secos y callados. Después de dos minutos de que cerraras la puerta, escucho la historia que me narras, tu poema favorito insertado en mi memoria. 

Lo oigo como un silbido, apenas una canción triste de dos. Pero lo viviste, viviste mi mismo dolor.