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jueves, 27 de junio de 2013

Remembranzas y Aventuras ( O Mi Querido Blog)

Llevo aproximadamente una hora con la sonrisa de oreja a oreja. Es curioso cuando uno se topa con los diarios de su niñez, ¡Eso si se tuvo uno!, aunque todos deberían tenerlo; nada se compara con la sonrisa al revivir cuentos y desventurosas aventuras.

El diario estaba ahí, tirado. Llamando mi atención con sus páginas escritas con letras torcidas y garabatos veloces. Con olor a humedad por yacer tanto tiempo en la cámara de lo perdido y de lo que uno preferiría no recordar. Es cierto que en mi infancia sufrí, y sin embargo ¡Cómo viví!, ¡Viví muchísimo y muchísimas cosas! fueron aventuras tan maravillosas que competirían con las Stephen King cuando niño. El diario hace unos 8 o 9 años que lo escribí. Relato a penas dos semanas de mi vida. Dos semanas felices.


Había un árbol en mi escuela embrujada, o al menos yo creí perpetuamente en ese embrujo y pienso todavía lo mismo, pues la he soñado muchas veces junto a sus apariciones fantasmales. Y ese árbol fue motivo de mil juegos y de una historia peculiar sobre hechiceros y elegidos, de poderes mágicos tenebrosos y visiones del futuro. Eramos cuatro buenos amigos y le hacíamos de detectives durante todo este suspenso. Porque esa escuela siempre pareció escalofriante y se nos dio la oportunidad veces seguidas de visitarla de noche. El árbol poseía cuatro marcas y en ellas se plasmaba nuestro destino. O al menos así era nuestro juego, o al menos así crecí confiando en mis poderes mágicos de bruja o de hechicera. No me han abandonado desde entonces, aunque mis tres amigos se perdieron con los años hasta el punto de saludarnos de lejos con la mano al encontrarnos por la acera.


En mi diario abundan los sueños raros; ese don de intuir las cosas a través de dicho medio aún me persigue y yo soy de a menudo cuestionarlo. A veces tenía sueños raros nada más porque sí; alejados de la realidad cotidiana y muy cercanos a mi realidad de niña en sus años medios de primaria. Esos sí los recuerdo claramente y hasta hoy me conmueve cuando soñaba con "mi amor", y le decía a mi diario: Sólo le veo en sueños. Y le hablo. Y él me habla.  Sonrío porque sé que continúo enamorada.


Me hace feliz saber que no he perdido todo de mi infancia. Sigo siendo más o menos la misma aunque se torne más difícil ser una infanta en un mundo de adultos, no me lo tomen a mal, es que ellos siempre me parecieron unos aguafiestas. En cambio sonrío todavía con mis locuras y me pregunto si en otros 8 o 9 años sonreiré con las que cometo ahora. Espero que sí, y espero que mi amor de primaria todavía mueva mi corazón. Ese amor que se tienen los niños es como ningún otro. Es así, celoso, celoso y puro como un ángel. 


Cierro mi diario porque dos semanas de vida se leen más rápido de lo que se escriben. Gracias a dios siempre me gustó escribir y tengo como diez diarios más por leer. Más con el que escribo ahora, aquí, contigo, mi querido Blog.


(Ilustración de jacek yerka)

viernes, 27 de julio de 2012

Hablando de la Muerte

Voy hablando de la muerte (son susurros),
Mientras me abro paso por el valle de las rosas.

Figuras tristes quedan,una mano vacía
Y los ojos hundidos por tanto llorar.

El resoplo en el vacío inerte,
La coyuntura con la máxima deidad.

No hará falta otra madrugada desgarrante,
Bastó con un solo latir desesperado.

Voy hablando de la muerte (son suspiros),
Mientras me abro paso por el valle de las rosas.

Vivir, morir... Dos caras de la misma moneda,
Y siempre el lanzamiento es al azar.

Su corazón contiguo al mío
Arderán en la eternidad, perennes.

¡Juro por cielo y mar, que
Guardaré sus besos, su amor profundo!

¡Juro por sol y lluvia que,
Su sonrisa bella se tornará en mi luz!

Voy hablado de la muerte (es esperanza)
Mientras me abro paso por el valle de las rosas.


miércoles, 13 de junio de 2012

Historia de Fantasmas

La otra noche no podía dormir. No aguantaba el dolor en el cuerpo, ni el peso de los párpados acumuladores de numerosos desvelos; en cambio giraba de un lado de la cama hasta el otro, me enredaba en las sábanas, miraba al techo, bebía sorbos de agua. 

Ocurrió a medianoche, en ese lapso entre la vigilia y el sueño, cuando los pensamientos divagan y se repiten las imágenes transcurridas en el día. Tenía una imagen común en la mente, según recuerdo era mi salón de clases; las voces de quienes se hallaban ahí y los objetos en general del lugar fueron desfigurándose hasta que mi pantalla mental fue ocupada por un hombre conduciendo en carretera; sonaba dentro del auto, en mi cabeza y en mi habitación una canción tétrica: "...por sieeempreee en un río... por sieeempreee en un río..." 

(Me estremece el recordarlo).

Mis labios se abrían para repetir la letra, apenas y los sentía moverse. Tomé conciencia de esa imagen en mi mente y de la canción que resonaba en las paredes. Me llené de un terror obscuro; sabría lo que ocurriría entonces.

Deseé moverme, pero mi cuerpo estaba pesado, la melodía rebotaba en todas partes y un suave suspiro acariciaba mi oreja izquierda. Yacía Absolutamente inmóvil, sofocada entre las sábanas. 

Ese fantasma del hombre conduciendo en la carretera estaba ahora en mi habitación, me pedía ayuda, la canción me hizo entenderlo... su cuerpo descansaba en el río. Le rogué que me dejara ya moverme y a cambio le ayudaría pidiendo por su descanso. La sensación de pesadez se fue. Me levanté y comencé a orar. 

Nunca volvió a visitarme; sin embargo su canción me atormenta en pesadillas.




(We get you when you sleep
ilustración por: Dholl)