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lunes, 19 de febrero de 2018

Inconforme


En la oleada triste de inconformes voces, de pronto, el silencio; un cartel en alto con fotografía sin rostro y desnudo el cuerpo; su nombre en un grito, escandalosas cifras, el presidente tieso; y entre rabiosas lágrimas, frente al ayuntamiento, diez mil velas, diez mil mujeres y un hombre ciego.




lunes, 23 de mayo de 2016

La Misión, 1986

“La misión” o “The mission” (en su título original) es una película británica del director Roland Joffé lanzada en 1986. Esta se sitúa en 1750 y los sucesos narrados fueron, según esto, completamente reales. La historia se centra en una misión jesuita sobre las cataratas Iguazú en las que residía una tribu guaraní, así como en el tratado que lidiaban España y Portugal para hacerse de esas tierras.


A pesar de que el soundtrack no fue completamente de mi agrado, debo decir que el Oscar lo tuvo bien merecido, porque su mensaje se cumple, se encara el pasado de una humanidad despiadada en la que no podía distinguirse a un animal salvaje de una persona, en el cual el mundo gira alrededor del dinero y el poder, valiendo más estos de lo que vale una vida, donde la masacre es justificada y el arrepentimiento no es opción. ¿Por qué de pronto esto comienza a semejarse con el presente?

La orden de los jesuitas era perseguida y juzgada por razones obvias; en un sitio así no caben el amor ni las utopías, porque verdaderamente el universo que estaban planteando, allí arriba en las cataratas, parecía perfecto, el ejemplo real de lo que significa “comunidad”. Pero la ambición del hombre corrompe, a tal grado que impide la contemplación de lo bello. La ambición llevó al hombre a esclavizar al otro, argumentando que así es la ley de la demanda; la ambición llevó al hombre a asesinar inocentes por creerlos animales… ¿quién terminó siendo el animal salvaje?

Por otro lado, a pesar de las bestialidades de los portugueses, la película muestra un lado que yo casi había olvidado que existe. El lado del amor y la caridad. Movió mi percepción sobre la Iglesia, cuya reputación ya se había ganado mi rencor e intolerancia, pero supongo que es cierto el tópico de que no todos son iguales. 

En conclusión, “La misión” muestra un contraste en el corazón de los hombres. Por un lado los jesuitas, con su voto de obediencia y su firme idea de que Dios es amor; por el otro, la clase alta de España y Portugal, más preocupados por sus asientos que por las cualidades humanas y para quienes cualquiera que no alabe el dinero debe estar compaginado con el diablo. Y muestra esa característica del ser humano que me enfurece, donde se castiga lo bueno y se ensalza lo vil, donde el poder está por encima de la verdad. ¿Será que todo aquel que beba un sorbo de poder irá a bañarse de ambición?

“Si la fuerza es lo correcto ya no hay lugar para el amor en el mundo. Y yo no tengo ánimos de vivir en un mundo así.”


jueves, 6 de marzo de 2014

Casablanca




Casablanca es una película estadounidense de 1942 dirigida por Michael Curtiz. La trama se centra en la temática del amor, la guerra, la lucha de causas, todo ello decorado por el ambiente de un pomposo café en Casablanca, Marruecos. 

Casablanca era un lugar de paso para aquellos con la ilusión de pisar suelo americano; puesto que en ella se conseguían los boletos a Lisboa y en Lisboa, a América; sin embargo la espera se hacía larga. La historia comienza con el asesinato de unos mensajeros alemanes y la llegada de un grupo de nazis (incluyendo al tercer Reich) a esa tierra caliente, con juegos de azar y toda clase de personas. Rick, el dueño del café más famoso y mejor posicionado de la ciudad, es nuestro protagonista. Es un hombre en extremo cínico y un poco amargado, observador, completamente neutral en todo, hasta en las mujeres, y poseedor de un secreto oculto en París que no le permitirá regresar nunca a América, su país de origen. 



Del otro lado está Víctor Laszlo, el perseguido enemigo de aquellos nazis recién llegados, que tras publicar mentiras, se marchó de Praga y continuó imprimiendo publicaciones clandestinas y haciendo de sus hazañas hasta llegar a Casablanca, al lado de su mujer Ilsa Lund, increíblemente bonita y un amuleto de mala suerte. Provocando de esta manera un intercalado encuentro entre el viejo amor y el presente sobrio.


Rick y Laszlo están unidos por los mismos ideales, aunque les cueste admitirlo y la única debilidad de estos dos hombres resultó ser la misma mujer, pero uno de ellos soportaría más que el otro. El tema de la guerra y la persecución nazi van de la mano con lo romántico de la historia. Las decisiones que se tendrán que tomar serán fundamentales, porque hay algo en juego más que el amor; la libertad, la paz y la vida. Y después de que Laszlo hubiera pasado un año en un campo de concentración alemán, las negociaciones de su boleto de salida de Casablanca a Lisboa, no se darían tan fácilmente. 




París, Praga, Bruselas, Ámsterdam, Oslo, Atenas, Berlín, son países involucrados en la lucha contra los oprimidos, África está llena de traidores y Leszlo tiene todas las respuestas, es el líder de una causa; jamás lo dejarán irse de Casablanca y su única posible solución está en las manos de su amigo y enemigo Rick Blaine. ¿Triunfará el amor sobre la virtud?


P.D: Si algo tiene la película de Casablanca es hacerme querer fumar todo el tiempo.

Aquí la pueden ver:  Casablanca (1942)

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un Pedazo de la Época Medieval en "El Nombre de la Rosa"


Un Pedazo de la Época Medieval en "El Nombre de la Rosa"


(Un repaso de aquello que la película "El Nombre de la Rosa"(1986) nos muestra sobre el medievo)



Lo más triste de todo es que se quemó la biblioteca, que la culpable de las muertes no fue un hombre, fue la risa, porque esta era pecado, porque incidía en el caos, porque la risa ahuyentaba el temor y sin temor no cabía la fe. Lo más triste de todo es hay quienes todavía le temen.    

Los franciscanos son pertenecientes al clero regular, que a diferencia del secular, se caracterizan por un “raciocinio superior”. Con “raciocinio superior” me refiero a no atribuir cada acontecimiento a la obra de Dios o del demonio, sino buscarle una causa lógica, utilizar la inteligencia y la observación como recursos de investigación y método para hallar soluciones. En cambio el clero secular tiene la tendencia a alarmarse por todo, posee un miedo tan denso como el ambiente medieval metido hasta el tuétano, manteniéndolo en un estado de sugestión e incongruencia.  

A pesar de que ambos cleros poseen líderes espirituales, uno es repudiado por el papa mientras el otro tiene su consentimiento. Pues los franciscanos promueven la búsqueda del conocimiento y la vida sin riqueza; los seculares aprecian sólo la conservación del conocimiento en bibliotecas y aluden a los tesoros. El clero regular cree y sostiene la pobreza de Cristo, pero el secular no cree en la pobreza de la iglesia.

Es fácil reconocer a un franciscano. Vivían humildemente  -por no decir pobremente- poseían la chispa de la duda y la curiosidad; aunque no eran completamente inmunes al miedo, al menos se esforzaban por defender lo justo a través de la acción y la palabra. Se preocupaban no sólo por la carencia de bienes materiales en las personas, sino también por la de bienes espirituales. Un monje secular, por otro lado,  no debía hablar ni reír porque esto último sólo los tontos lo hacen y con respecto a la palidez en sus cuerpos, asumo que tampoco debían salir de su abadía.  

En la época medieval puede observarse una diferencia abismal entre la clase alta (o la Iglesia) y el pueblo. La mendicidad se usa provechosamente y el estado insalubre se atisba en las calles. Empero sobresalen destellos de luz y de auténtico desarrollo, como los instrumentos de medición y los anteojos, así como algunas técnicas de medicina. En cambio persiste esa idea de atribuirle la vida y la muerte al demonio, lo bueno y lo malo, junto a ese dejo de crueldad letal sin más propósito que esparcir terror, porque terror es igual a control y obediencia, a debilidad, fe y credulidad absoluta.

El papel de la mujer en el medievo se entiende a la perfección. “La mujer es más amarga que la muerte” dijeron, entre otras referencias, como cuando el representante de los franciscanos (un poco hundido en la locura) remata la causa de los asesinatos, objetando que el joven muerto poseía algo femenino en la mirada, por ende algo diabólico; el deseo de copular con seres demoníacos. Se le atribuye a la mujer el papel de bruja, se le acusa de tentar a los hombres buenos y ser el motivo de sus actos impuros. La mujer es la tentación, la debilidad del hombre, lo maligno en carne y hueso, lo inferior y lo indigno.

La mujer es perversa por naturaleza, pero la virgen María parece ser la excepción; el ejemplo del milagro en el cual un ser tan malvado como una fémina tornóse buena mediante la santidad. Por ello a María se le pide, porque se sabe que es milagrosa, capaz de conceder hasta lo imposible.

En un principio me pregunté cómo una persona podía ser tan estúpida como para tragarse tales absurdeces, pero recapacité en que no puede culparse al pueblo de no entender algo que jamás se le ha explicado correctamente y que además carece de las herramientas para entenderlo. Culpo ahora a los supuestos guías espirituales, porque por supuesto que ni ellos mismos se creían el cuento. “Los libros contienen una sabiduría diferente a la nuestra e ideas que podrían alentarnos a dudar de lo infalible de la palabra divina” la boca del padre franciscano rebosaba de verdad; la duda es enemiga de la fe.

Finalmente quiero hablar de la inquisición, con rencor y asco, porque son la evidencia de que el poder pudre al hombre que primeramente buscó ser una muleta para la gente. La inquisición (y no creo equivocarme) debió ser una de las mayores atrocidades en la Historia de la humanidad; eso de torturar en nombre de la voluntad de  Dios carece de sentido, el respeto y amor se confunde con el temor hacia un Dios vengativo y sediento, y lo que más me aflige es que después de haberse convertido la Santa Inquisición en un ícono medieval se trasladó al presente como un principio de que Dios desea nuestro sufrimiento.

Los colores del medievo son rojos y grises, cafés, sin sol. “El nombre de la rosa” permite a la perfección el disfrute de esos colores, aunque haya sido un pequeño pedazo. Y nos cuenta una historia que invita al análisis sobre la fuerza, el poder, la debilidad, la pobreza, el conocimiento y la rebeldía. Es, sin duda, una obra de arte.